Consejos, Crítica, Opinión, Personal, Psicología., Vida

17 consejos y un libro de Dale Carnegie.

Dale Carnegie fue un escritor y empresario estadounidense de libros de autoayuda. Una de sus obras más conocidas se titula “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, y aquí os la dejo junto a diecisiete consejos suyos, extraídos de dicho trabajo. También, para no ser una mera transmisora, os apunto mis opiniones a cada uno de sus mensajes, basándome en la experiencia personal. El señor Carnegie tenía razón en todo lo que sugería, pero su optimismo, confianza, y -finalmente- astucia, quizá eran excesivos. Veamos (en negrita el consejo del autor. Seguido y en cursiva, servidora):

  1. No critique, ni condene, ni se queje. Si bien un quejica crónico y un pesimista reincidente resultan insoportables, el estoicismo y la otra mejilla no son soluciones en todos los casos. A veces hay que criticar (por inútil que resulte), condenar, y pegar el grito para no volvernos masoquistas o cómplices.
  2. Demuestre aprecio, honrado y sincero. Estoy de acuerdo siempre que se den la honradez y la sinceridad. Si no es así, la demostración es pura hipocresía interesada. O cobardía.
  3. Interésese honradamente en los demás. Más factible que los anteriores, está al alcance de cualquiera, aunque sea practicado por unos pocos.
  4. Hable siempre de lo que interesa a los demás. Aquí la astucia es obvia, pues tal vez sea la única forma de ser escuchado. Lograda la atención, el resto es más fácil.
  5. Genere empatía, trate de ver las cosas desde el punto de vista del otro. Muy recomendable en cualquier caso, e imposible para algunas personas. Se puede entender el punto de vista contrario sin estar, necesariamente, de acuerdo con él.
  6. Deje que otros hablen. Permita que la otra persona sea quien hable más. Más estrategia “Carnegie” que seguro da sus frutos. A todos nos gusta hablar y tener razón. Algunos no se hallan sin decir la última palabra, hablada o escrita. Realmente, no tiene importancia. Concedido.
  7. Evite discusiones. Es la única manera de salir ganando de ellas. Muy de acuerdo con esto, evitaré discutirlo… 
  8. Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Por infantiles, resentidas, estúpidas o interesadas que nos parezcan, son opiniones, y tan válidas como las nuestras. El respeto, dentro de la legalidad, es fundamental.
  9. Admita sus errores, rápida y enfáticamente. Es lo mejor para eludir el agravio o el insulto. Desarma al contrario y nos devuelve autoridad.
  10. Muestre simpatía por las ideas y deseos de la otra persona. Aquí hay que tirar nuevamente de la diplomacia (la hipocresía maquillada), si es que esas ideas y deseos no son compartidos. Resulta muy  agradecido por el prójimo.
  11. Haga sentir bien al otro. No debería costar tanto hacer un cumplido, elogiar un trabajo, una actitud, un logro… La envidia, aun inmortal, nunca está sana.
  12. Reconozca el mérito ajeno. Eso no nos hace inferiores al otro, y si el mérito es próximo nos debería hacer sentir orgullo por su cercanía. ¡Pero qué difícil es…!
  13. Hable de sus errores antes de criticar a los demás. De nuevo desarmamos antes de atacar. Más estrategia que razón. 
  14. Haga preguntas en lugar de dar órdenes. Aquí es donde el señor Carnegie se contradice con sus 17 puntos imperativos… Pero sí: todo antes que manduquear.
  15. Sonría. Si queremos y nos apetece. ¿Cómo se nos puede ordenar sonreír? 
  16. Sea un buen oyente. Anime a los demás a que hablen de sí mismos. Muy importante, de ahí que tantos acudamos a los psicólogos que, en muchos casos, se limitan a escuchar. Quien sabe atender al otro, sabe la mayor parte.
  17. Motive a la otra persona. Haga que los errores parezcan fáciles de corregir. Mucho más práctico y beneficioso que reprochar, echar en cara, criticar, mofarse y desoír. Errores cometemos todos, y aún más quienes creen que no.
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4 comentarios

  1. Manuel

    Aquí estoy de nuevo, después de un mes de Enero bastante lioso.
    Yendo al tema, estoy más o menos de acuerdo tanto con las recomendaciones del ínclito Sr Carnegie, como con las apostillas que la más importante (para mí) Sra Marga les hace. Si acaso en el punto 15, la sonrisa, me atreveré a decir que si bien nadie nos puede obligar a sonreir, siempre una sonrisa abrirá voluntades e incluso corazones cerrados. Sobre si todo si es tan luminosa como la que tienes. Es una arma eficaz. No dudes en utilizarla.

    1. ¿Qué tal, Manuel? Me alegro de que ya tengas huecos libres para visitar tu casa virtual. 😉 Tienes mucha razón en lo de la sonrisa (no la mía, sino la de todos), lo que ocurre es que las órdenes consiguen revolverme y querer hacer lo contrario, y estoy un poco saturada de tanto “sonríe” por doquier.

      Para ti, siempre, mi mejor sonrisa. 😀

  2. […] el libro del que hablé en la entrada anterior, intento poner en práctica algunas de sus enseñanzas, tan […]

  3. Manuel Álvarez Mudarra

    Muy interesantes, Marga, tus comentarios sobre el libro de Dale Carnegie. Me has hecho recordar aquellas fechas en que yo leí sus libros y, sinceramente, me resultaron interesantes, aunque las matizaciones que haces sobre sus afirmaciones, son muy interesantes. Un abrazo

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