Opinión, Reflexiones

Al buen padre.

 

Aquel cuya sonrisa se hizo nueva con tu anuncio, y al instante frunció el ceño preocupado por el futuro que te debía. El hombre que ya soñaba con ese chico que sería una versión mejorada de sí mismo, o con esa chica que, además, se convertiría en la auténtica niña de sus ojos. El joven, nervioso e impaciente, que acompañaba a tu madre en el momento más importante de su vida, y que olvidó todos sus miedos al tomarte en brazos por primera vez, y mirarte como nunca pensó que lo haría.

El padre que se armó de paciencia durante tu infancia y que, aun cansado, supo arañarle minutos al tiempo para tirarse y jugar contigo en el suelo, bañarte, contarte sus particulares cruzadas de niño, o inventar una historia nueva cada noche, convirtiéndose -sin saberlo- en el mejor héroe de todas tus épocas. El chaval que nunca dejó de ser y que se recordó para ti.

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Quien sufrió con tu adolescencia, con tus llegadas tardías, con tus desaires, con tu injusticia generacional. El que te excusaba ante mamá, porque eso ya le había pasado a él… o a ella… Quien te llevaba y recogía a donde fuera y de donde fuese. Quien te presumía orgulloso ante sus amigos y -alguna vez- te avergonzaba con ello. Aquel que amaba y respetaba a tu madre porque sabía, sin haberlo leído en consejería alguna, que era la manera más perfecta de amarte y respetarte a ti.

Al buen padre que está. Que estuvo. Al que te quiere aun sin decirlo nunca, demostrándolo a cada paso. Quitándose él y guardando para ti. Velando callado, aquí o allá, tu vida que es la suya desde aquella primera sonrisa. Aquella maravillosa sonrisa que se hizo nueva con tu anuncio y que se volvería única con tu presencia. Ahora que eres mayor y recuerdas, no olvides ser feliz: a él, como a mamá, se lo debes…

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2 comentarios

  1. Manuel

    Te diré para empezar que el anuncio ese de la ¿once?, me horripila por la sensiblería exagerada que desprende.
    Me reconozco en todos esos avatares y peripecias de padre, tal como las narras.
    Pero non estoy nada seguro de ser o haber sido un buen padre.

    1. Tendré que ver ese anuncio para poder opinar, pero por lo que cuentas, seguro que estoy de acuerdo contigo.

      Y seguro -también- que eres uno de los buenos padres…

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