Crítica, Editorial, Ficción., Libros, Literatura, Reseña

“El día que se perdió la cordura”, de Javier Castillo.

“Centro de Boston, 24 de diciembre. Un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos en la misteriosa localidad de Salt Lake, diecisiete años atrás”. SUMA.

Esta interesante sinopsis de la primera novela del malagueño Javier Castillo, más la idea inicial de pertenecer a un autor desconocido, fueron las motivaciones que me impulsaron, una tarde del pasado diciembre, a elegir su libro entre otros muchos. Luego he confirmado lo que ya intuía: que soy algo ingenua, a pesar de mis años, y que no todo es cuestión de talento, que -por otra parte- aquí hay en abundancia.

Son 448 vertiginosas páginas más los agradecimientos, con los cuales yo podría identificarme a la perfección, pues el libro de Castillo, su logro de verse publicado por una editorial como SUMA DE LETRAS, tras su autoedición y éxito de ventas, es el sueño de todo escritor (digan lo que digan), y puedo sentir su alegría y satisfacción por lo alcanzado como si fueran propias (mantengo la imaginación intacta), ya que la envidia -al menos- me es tan ajena como repulsiva.

“El día que se perdió la cordura” (ya con segunda parte en “El día que se perdió el amor”) es una novela adictiva, rápida, salvaje… y mortal. Más original en su narración que en su argumento, repite términos alguna vez dentro del mismo párrafo, sin más “peros” de estilo que objetarle. No hay errores de guión, algo muy difícil en un relato a tres tiempos y en voces alternativas. Compleja, elaborada, espesa y demoledora, pero con un lenguaje sencillo y asequible, así es la primera entrega de Javier Castillo que termina guiñando un ojo al lector, en la sabiduría de que este se abonará a su segundo trabajo, ya sin tiempo para autoexámenes. Ahora es la editorial quien espera por él.

Lo dicho: el sueño de cualquier escritor. Enhorabuena por todo, Javier. Gracias, SUMA. 

¿Quieres compartir?Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

2 comentarios

  1. Lleva en mi estantería un par de meses y no veo el momento de hincarle el diente.
    ¡Gracias por tu reseña!
    Nos vemos entre páginas.

    1. ¡Hola! Pues espero que tengas tiempo cuando lo empieces, porque no vas a querer dejarlo… Nos vemos entre páginas, y gracias por la visita. 🙂

Dejar un comentario

Los campos obligatorios están marcados*