Cine, Ficción., Libros, Reflexiones

Escritora de película versus Escritora real.

Me encantan las películas sobre escritoras, ya sean estas reales como la protagonista de “Memorias de África”, o ficticias como la de “Bajo el sol de la Toscana”. Incluso veo todas las que ponen en televisión referidas a ellas… La última, que para mi sorpresa se acercaba un tanto a la realidad literaria actual, no me dejó en el recuerdo su nombre (uno de estos llamativos que utilizan para los telefilmes de sobremesa), pero sí su argumento: joven escritora endeudada, cuya propia vida en tiempo real servirá de trampolín hacia el éxito. Y casi todo por accidente. Y mucho por envidia…

Observar tantas diferencias entre una autora ficticia y una real (siempre salvando excepciones), me lleva a utilizar esta página -tan humilde como la verdad- para “decalogarlas”, y así “enfrentar” el apasionante y sugestivo mundo literario peliculero, con el decepcionante y depresivo mundillo de la pluma real. Entiéndase todo desde un punto de vista cómico e irónico, por supuesto.

Escritora de película:

1)Joven y guapa. Soltera (o divorciada) y libre. Bien peinada.

2)Con principios honestos e inamovibles. Ninguna escribe por dinero.

3)Querida y valorada por casi todos. La excepción (villano/a de turno) también acudirá a la presentación de su “best-seller” (qué duda cabe), al final de la película. La inmensa bondad de la protagonista no le dejará otra opción.

4)Su casa es perfecta; vive sola, tiene perro o gato, y corre -bosque o Central Park a través- sonriente cada mañana mientras escucha música. A veces también lo hace charlando con una amiga (enemiga potencial), pues es capaz de todo. A la vuelta escribe como una posesa que no suda, sin que tenga mayores preocupaciones domésticas o financieras (que las tiene, pero no le importan ni a ella ni a nadie).

5)No suele existir familia ni obligaciones de ese tipo. Si aparece alguno de sus miembros, se convertirá en su mayor apoyo y aliento. De haber un elemento discordante será el marido o exmarido.

6)Cree en su trabajo y es invendible (ella, porque su libro será un éxito a nivel mundial).

7)Puede convertirse en policía, detective, investigadora y colaboradora de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Sin remuneración y sin problema.

8)Su editor es su mejor amigo. Le proporciona adelantos desde el minuto uno, pues sabe que apuesta a ganar. La llama con frecuencia para saber cómo evoluciona su novela, algo que la escritora desdeña porque ella lo vale.

9)Ofrece charlas públicas remuneradas, cuyos oyentes aplauden sin descanso. Siempre se gana una fila infinita de lectores sonrientes, a la espera de su firma.

10)El final es feliz sí o sí. Ella es premiada profesional y amorosamente.

Escritora real:

1)Mayor. Casada (o divorciada). Despelucada siempre.

2)Puede que tenga principios, pero son coquetos y se dejan tentar. Escribe, además, por dinero y reconocimiento, como buena ilusa que es.

3)No la quiere casi nadie porque es “rarita”, antisocial, y está demasiado ocupada escribiendo chorradas. Cuando termine de revisar lo que tiene entre manos y logre publicarlo, no acudirá al evento ni su sufrido gato.

4)Su casa es un caos o una cuadrícula, sin que medie el término medio de la cordura mental; vive con la familia creada por ella, y no corre ni a por el pan. Suda (no obstante), se preocupa y agobia todo el rato, porque no llega -de forma incomprensible- a sus objetivos.

5)Existen los que comparten (qué remedio) hábitat. Los demás ni saben ni contestan, y si lo hacen será para recriminar. El marido suele ser el único apoyo efectivo y presencial, pero no aplaude porque tiene que hacer las fotos.

6)No cree demasiado en su trabajo, pues es invendible (el libro, porque ella cada vez se parece más a “Pretty Woman”).

7)Puede convertirse en cualquier cosa, pero ninguna con misterio. Todo gratis y dando las gracias.

8)Su editor está lejos, y el café compartido mientras se habla del libro solo existe en su imaginación. En algún caso no es que no vea adelanto, sino que tampoco ve liquidación. Por 20€ nadie se mete en jaleos, ni siquiera ella, tan propensa.

9)Se ofrece a sí misma, pero aun así es rechazada con alevosía y malicia. Tiene una fila lectora infinita y sonriente, pero para ello antes tiene que quedarse “roque”.

10)El final es previsible sí o qué. Ella cambia de rumbo, con el consiguiente peligro de caerse -de nuevo- de la embarcación.

 

¿Quieres compartir?Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

6 comentarios

  1. Manuel

    Estuve varias semanas sin poder acceder.. me alegra que por fín el camino esté expedito.
    Por lo demás… la descripción de la escritora de ficción es absolutamente certera…
    Pero la real tampoco es tan deprimente eh? En todo caso la realidad es otra cosa.
    Pero tranquila, el indesmayable apoyo del marido de la escritora real y de su prole se comprueba en que nunca sales descolocada en las fotos, ni un pelo fuera de sitio.. De ahí al éxito rutilante, hay poca distancia, je, je

    1. Vaya. No sé por qué habrá sido, porque aquí no se ha tocado nada (casi ni he entrado yo). Me alegro de la reaparición, en todo caso. La real es para llorar, Manuel, jajajajaja… pero prefiero reír y mirar hacia adelante. Eso sí, muy agradecida a quienes me han prestado ayuda a lo largo de todo el camino, cómo no.

      Ya sabes lo que pasa con las apariencias, que algunas engañan. Las fotos despeinada no las suelo publicar, pero me has dado una idea… ¡Si todo fuera eso, iba a la peluquería a diario! 😀

      Hay que aceptar y aceptarse, aun cuando no seas quien querrías ser.

  2. Lola

    Aplaudo tu sentido del humor. Pienso que en nuestra vida real, todos creamos algo de ficción a diario (cosa útil y necesaria). Entiendo lo difícil que es luchar contracorriente pero la perseverancia te llevará a buen puerto. Así que no cambies el rumbo. Como en la canción de la película de Lope “Que el soneto nos tome por sorpresa”. Tengo una idea dando vueltas en la cabeza, algo parecido a escribir a cuatro manos… En sentido figurado -como decía mi padre- ” Más vale dos heridos que un muerto”. Pero eso es mejor discutirlo ante un cubo de cerveza versus abstemias.

    1. ¡Gracias! Tienes mucha razón, pero precisamente ayer vi de nuevo “El ladrón de palabras”, y es una película muy clarificadora para los que nos dedicamos a esto. Tiene conclusiones tajantes e indiscutibles, a mi parecer. Que la pasión no nos quite la objetividad de saber cuáles son nuestros límites… y que el fracaso no nos quite la ilusión de volver a emprender. 😉 😀

      1. Lola

        Vale. No he visto esa película pero me he interesado por su crítica y las hay bastante negativas. Aunque yo no la encasillaría nunca antes de verla, ni descartaría una idea sin escucharla. 😌

        1. Yo creo que te gustaría, fíjate. A mí me encantó, tal vez porque me identifico -hasta cierto punto- con el personaje encarnado por Bradley Cooper (Rory). No te digo más para no desvelar nada.

Dejar un comentario

Los campos obligatorios están marcados*