Consejos, Imágenes, Opinión, Redes sociales, Vida

Las ex patitas feas.

Las ex patitas feas son aquellas mujeres que han crecido sintiéndose poco favorecidas por la naturaleza, y que descubren, a ciertas alturas de la vida, que nunca fueron lo que les dejaron creer… Son personas cuya infancia y adolescencia recuerdan llenas de complejos y comparativas, que a la mediana edad, o incluso más tarde, se permiten recrearse ante una foto suya, y alegrarse del momento presente. Son antiguas niñas a las que nadie dotó de los recursos necesarios para saberse atractivas. Son quienes se gustan más hoy que ayer. Soy, por ejemplo, yo (*).

Pero hay muchas más: en un mundo como el actual, en el que las imágenes cobran una importancia quizá desmedida, tener un buen aspecto y mostrarse joven es (casi) fundamental, y así lo corrobora la realidad social, por conveniente (o cómodo) que resulte negar la mayor. Lo llamativo de la cuestión es que está mal visto, tanto afirmar que la belleza es un plus importante, como presumir de tenerla, y nos falta tiempo para dedicar todo tipo de improperios y juicios de valor (en voz alta o en silencio) a la mujer cuidada que se muestra segura y orgullosa de sí misma en su madurez.

Habría que tener en cuenta que muchas de estas “presumidas añosas”, vivieron una etapa de presunta “fealdad” y ninguneo, avalada tanto por su baja autoestima, como por una época de escasa fotografía, e inexistencia de herramientas tecnológicas con las que evitar la segura inseguridad. Es lógico, por tanto, que quienes hemos superado lustros más o menos oscuros, más o menos acomplejados, o más o menos renegados, queramos enseñar y enseñarnos el fruto de lo superado, sin tampoco por ello sentirnos más o mejores que nadie. Es solo la constatación de que sí se está bien, sí se es guapa, y sí se existe más allá de los 20, que en muchos de nuestros casos no supusieron la mejor edad… No hay por qué buscar retorcidas excusas para lucir una imagen bonita en nuestras redes sociales, o en nuestras páginas virtuales: ponemos fotos en las cuales lucimos bien porque nos parece oportuno y porque nos gustamos… ¿algún problema? Y además, invitamos a las recelosas de reojo presto a que lo hagan también, a que se revaloricen, se gusten y se presuman. Así tal vez evitemos esas tonterías de celos y envidias, tan manifiestas a la hora del “like”.

¡Ojalá yo me hubiera visto/apreciado de joven como me veo/aprecio ahora! ¿No has pensado nunca algo así? La buena noticia es que aún no es tarde. Que nunca es tarde. No permitas que quienes se han rendido te convenzan de lo contrario; no te censures a ti misma, y no pongas más velas negras -por favor- a los cisnes que aprendieron la lección…

(*) A mis 19 años, mientras almorzaba en la cafetería de costumbre con algunos compañeros de la empresa, el camarero que nos atendía a diario se dirigió a mí y me dijo lo siguiente: “tú no te valoras como deberías. Es una lástima”. 

¿Quieres compartir?Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

Dejar un comentario

Los campos obligatorios están marcados*