General, Ortografía R.A.E.

Ortografía. Preguntas frecuentes II.

 

 

Sigo aclarando dudas, diccionario de la R.A.E. en mano, a ver si vamos escribiendo todos (yo la primera) un poquito mejor…Reconozco que el laísmo (sobre todo), el leísmo y el loísmo me pueden (“la pegó”, “la dijo”), así como el desdoblamiento por sexos, que tan de moda (y tan fuera de lugar) está ahora. Los vemos:

 

 

Leísmo, laísmo, loísmo

Para usar adecuadamente los pronombres átonos de 3.ª persona lo(s), la(s), le(s) según la norma culta del español general, debe tenerse en cuenta, en primer lugar, la función sintáctica que desempeña el pronombre y, en segundo lugar, el género y el número gramatical de la palabra a la que se refiere.

 

En el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española (RAE, 1973) se condena el leísmo referido a cosa, pero se permite el referido a persona masculina singular; el leísmo plural siempre ha sido censurado por la Academia, ya que su baja incidencia desde los textos castellanos más antiguos atestigua que tampoco lo ha sancionado nunca mayoritariamente el uso de los hablantes cultos.

 

A continuación se expone de forma sucinta la norma que rige el empleo de estos pronombres:

  • Cuando el pronombre desempeña la función de complemento directo, deben usarse las formas lo, los para el masculino (singular y plural, respectivamente) y la, las para el femenino (singular y plural, respectivamente):

¿Has visto a Juan? Sí, lo vi ayer.
¿Has visto a Juan y a los niños? Sí, los he visto en el parque.
Compré la medicina y se la di sin que nadie me viera.
¿Has recogido a las niñas? Sí, las recogí antes de ir al taller.

[Dada la gran extensión en el uso de los hablantes cultos de ciertas zonas de España de la forma le cuando el referente es un hombre, se admite, únicamente para el masculino singular, el uso de le en función de complemento directo de persona: ¿Has visto a Jorge? Sí, le vi ayer en el parque].

  • Cuando el pronombre desempeña la función de complemento indirecto, deben usarse las formas le, les (singular y plural, respectivamente), cualquiera que sea el género de la palabra a la que se refiera:

Le pedí disculpas a mi madre.
Le dije a su hermana que viniera.

 

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas

Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

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7 comentarios

  1. Concha RW

    Los andaluces tenemos nuestros “defectos gramaticales” por nuestro modismo del idioma, pero los leísmos, laísmos, y loísmos no suelen ser falta habitual. Yo personalmente donde he visto el peor uso es entre los madrileños… Tengo una prima que suele sacarme de quicio con tanto “la dije”!!

  2. Marga

    Exacto!! Es que una cosa es el acento, y otra los errores. Lo primero es perdonable, lo segundo no… Hay quien confunde “hablar andaluz” (que no es tal, sino el acento o expresión), con “hablar mal”, y para nada es así. En estos temas, la cultura y la educación lo son todo, se nazca donde se nazca…

    Sí, como he dicho, yo tampoco puedo con el laísmo. Y se escucha tanto en televisión!!!

  3. Manuel

    Cierto, los acentos no tienen nada que ver. Es más, introducen sabores y texturas muy atractivas al idioma. Los que hablan mal lo hacen porque sí. Y los madrileños en especial como tienden a creer que ellos tienen la llave de la lengua (y otras cosas) cuando hablan mal no se les pasa por la cabeza que deban corregirse.
    Insisto, los que hablan mal, no los demás.

  4. Marga

    Y esos “la gusta, no la gusta”… ¡Por Dios! ¿Cómo no se dan cuenta? Manuel, en tu tierra, ¿qué defectillos de la lengua existen?

    Por Andalucía, así a bote pronto (el acento no cuenta) se me ocurre el llamar de ustedes al vosotros. Es muy común decir, por ejemplo: ¿Ustedes queréis venir? (o venirse, para empeorarlo aún más). 😀

  5. Teresa

    Completamente de acuerdo. En realidad, todo el mundo tiene acento. Las únicas personas que no tienen acento son los periodistas de televisión a quienes se les entrenan para que adquieran un acento neutro, pero el resto, ya sean de donde sean tienen acento y… ¿qué hay de malo en ello? Es bonito tener ese rasgo identificativo que te enlace con tu lugar de origen o de residencia.
    Creo que el acento “andalú” es precioso y que en una mujer puede ser muy sensual. Particularmente hay otros acentos españoles que me gustan menos y que no voy a comentar por respeto pero que igualmente esas personas deben de sentirse orgullosos de su habla.
    Yo lucho con esta batalla todos los días: tengo que hablar en inglés y tengo un marcado acento (español o de extranjera o de lo que sea) y siempre pienso que la gente me escucha y piensa: ¿tendrá algún problema en la lengua? ¿Tendrá alguna deficiencia? Mis amigas dicen que eso es una tontería, que ellas encuentran mi acento super sexy. Yo pensaba que lo decían por consolarme hasta que finalmente he pillado a varias personas hablando de eso, de lo sexy de mi acento. Entonces… ¿en qué quedamos? Lo mismo ocurre con los acentos en España. Una vez en una excursión coincidimos gente de toda España y unas madrileñas super simpáticas, depués de varios días con nuestro grupo, empezaron a querer hablar con nuestro acento porque decían que les encantaban, que se veía muy dulce y gracioso al mismo tiempo, que ellas sentía que sus acentos eran demasiado serios. A mí, por el contrario, me encantaba su manera maravillosa de modular las eses y las jotas. En fin… que yo creo que no hay que confundir hablar mal con acento, que la gente es lo suficientemente inteligente para diferenciar eso y quien no sea capaz de diferenciarlo pues… (ya lo he dicho…. y para qué importarte la opinión de quien no alcanza) y que lo más importante es estar seguro de uno mismo y desprenderse de esos complejos absurdos, pues la seguridad es uno de los elementos que más atractivos hacen a la persona, creo yo… 🙂

    Un saludo!

  6. Marga

    ¡Totalmente de acuerdo, Teresa! De todas formas, tu encanto personal trasciende idiomas y fronteras… ¡Hasta hablando chino mandarín enamorarías a todo el mundo! 😉

  7. Teresa

    Jajaja, ¡que graciosa eres! Pero vamos ¡mira quien va a hablar! Para encanto: tú.

    Y déjame decirte que tienes un acento andaluz super bonito y que además te sabes expresar de maravilla.

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