Crítica, Libros, otros autores., Reseña

“Pasillo oculto”, de Arno Strobel.

Trescientas diecisiete páginas de vértigo son las que contiene la novela de Arno Strobel, publicada por Pàmies en 2011. Este escritor alemán es, igualmente, el creador de “Mago”, “El psiquiatra” y “Manuscrito”. Como suele pasar, me he leído “Pasillo oculto” en muy poco tiempo y con muchas ganas de llegar a su final, para desvelar el misterio que asoma desde el principio: ¿Es Sibylle Aurich quien asegura ser? A continuación la sinopsis del libro:

Un coche a toda velocidad, un brazo con un extraño tatuaje azul y el profundo dolor por el rapto de su hijo. Eso es todo lo que recuerda Sibylle cuando despierta en una fría y amenazadora habitación de hospital. Es entonces cuando descubre que lleva dos meses en coma, pero lo más sobrecogedor es que el personal del hospital le indica que, en realidad, ella nunca ha tenido hijo alguno.

Sabiéndose de algún modo en peligro, Sibylle consigue escapar y dirigirse a su casa, donde la pesadilla, lejos de desaparecer, se agudiza cuando su marido dice no conocerla. A partir de ese momento, se irá introduciendo en una espiral cada vez más enloquecida, donde nada es lo que parece, ni siquiera ella misma: policías corruptos, empresas sin escrúpulos y un increíble hallazgo que amenaza la paz mental de Sibylle, quien solo podrá contar para aclarar lo ocurrido con su maltrecha memoria y un par de desconocidos.

Sobre la trama de la novela nada que objetar: cumple su propósito de inquietar, intrigar y mantener enganchado al lector durante todo su recorrido. Genial. Me produce escalofríos pensar que algún día sea posible desarrollar (¿lo es ya?) la idea argumental en la realidad. Quién sabe y quién quiere saber. Mi enhorabuena a Strobel por su trabajo. La página de “agradecimientos” es justa, completa y emotiva. Bien, bien, y bien.

Sobre la edición ya la cosa se complica: la prometedora portada es lo mejor de toda ella. En el interior se suceden demasiados fallos -por fortuna- de forma, que no de fondo. Ignoro el motivo de este descuido, pero he seguido leyendo porque la obra y su autor lo merecían. A recordar que tanto el adverbio “solo” como los demostrativos no se tildan desde 2010. Hay que actualizarse, caray.

Valoración: 7 sobre 10. 

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2 comentarios

  1. Manuel

    No leí el libro y no estoy seguro de que su temática lo haga formar parte de mis lecturas inmediatas…
    Pero confio en tu criterio..
    Por cierto yo no consigo actualizarme en lo de las tildes.. me siento más cómodo usándolas como antes de 2010
    ¿Me estaré haciendo viejo?……………..

    1. Hombre, yo prefiero que me leas antes a mí, pero si te queda hueco… Publicaré reseña tras cada libro leído, me hayan gustado o no, y a pesar del poco éxito que parecen tener entre el pueblo. Aún no hay una de “Un soneto para Luana”, y creo que debería (hacerla alguien). Paciencia. Y más paciencia.

      Y un bienvenido especial para ti, Manuel. 😀

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