Citas, Ficción., Futuro, Libros, Personal

Algo sí… pero casi nada.

Decía Chesterton que «una buena novela nos dice la verdad de su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor»… y yo siento estar en desacuerdo con tan magna cita (asentada como dogma de fe entre escritores).

He leído buenísimas obras de ficción que me han revelado grandes verdades sobre sus autores: sin ir más lejos «La ridícula idea de no volver a verte», de la premiada Rosa Montero, catalogada como «ficción», y mezclada a partes iguales como novela, ensayo y biografías (la de Madame Curie y la suya personal). Tampoco es la primera vez que esta escritora se retrata en la voz de alguno de sus personajes femeninos, y tampoco es el único autor que transmite «su» verdad -a propósito o no- utilizando los diálogos de sus protagonistas, sin por ello menguar un ápice la calidad de lo narrado.

Es prácticamente imposible no cuadrar, de algún modo, nuestros pensamientos, ideas, ansiedades y vivencias en las páginas de nuestros relatos, sean autobiografías, ensayos, o novelas. Luego, por otra parte, George Bernard Shaw también afirmaba que «leyendo una biografía, recordad que la verdad no se presta nunca a una publicación». Es decir: la realidad por sí sola, sin drama, ampliación, retoque y mejora, no merecería el visto bueno de ningún editor. ¿Conclusión? Puedes partir de un hecho real (tu verdad), pero al poco debes transformar lo contado en ficción (tu mentira), si aspiras a ser leído como novelista…

Yo misma estoy en los inicios, con los primeros pasitos, de la que espero sea «mi» historia definitiva (vértigo me da la idea), y estoy segura de que más de uno y una creerán que cuento mi vida… o que cuento la de alguien más… o -si recordamos a Chesterton- determinarán que es pésimo lo novelado (y por ende, mi retrato)… cuando nada hay ni habrá menos cierto que todo lo anterior. Jamás sería capaz de contar mi realidad de forma absoluta, y no porque esta sea inenarrable o demoledora, sino porque aburriría a las ovejas…

Por eso mismo invento y escribo: para convertir a quienes se me sugieren personajes, en gente decididamente divertida, ingeniosa, ocurrente, sensual, erótica, atrevida, loca, astuta, psicópata, asesina… ¡Claro que hay algo de mí en la patosa Luana (las caídas, por ejemplo), en la soñadora Marilia (poco, tranquilos), y en la aventurera Dana (mi heroína encajonada)! Algo sí… pero casi nada. Yo soy bastante menos interesante y arriesgada en general, y así lo prefiero. La rutina no es tan mala como la pintan.

Mi próxima novela es (será) un auténtico escándalo. No me pienso cortar. Llevará amor, erotismo, intriga, problemas, revelaciones, vuelta de tuerca e imprevisible final. Y será ficción. ¿Cuánto habrá de mí? El 100 % en su desarrollo, y el 10 % en su protagonista principal.

Según el refranero, solo los niños y los locos dicen la verdad; yo no me encuentro desde hace décadas en la primera categoría, y aún no he ingresado (del todo) en la segunda, así que anotad: si queréis saber de mí, no busquéis entre mis futuras páginas. Si queréis saber de una mujer increíble, no dejéis de hacerlo… 

P.D.: Si deseas adquirir el libro, aquí lo tienes: «La ridícula idea de no volver a verte». 

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2 comentarios

  1. Manuel

    Me parece muy arriesgado siempre pretender trasladar las vivencias de uno mismo tal cual, sea a una biografía, sea a una obra de ficción. Doy por sentado que uno pone cosas de lo que ha vivido y de lo que ha imaginado cuando escribe ficción, pero que lo imaginado siempre prevalece. Creo que es lo mejor también.

    1. Es arriesgado, sí, porque tu vida no es solo tuya, abarca a más personas… y sin embargo, es lo que más se vende y más se aprecia, parece ser. La experiencia de cada cual, incluso límite, es lo que prefiere el lector actual (tras la novela histórica). Y si no, que se lo pregunten a Planeta, experta en publicar a parientes de personas fallecidas, que «quieren mantener vivo su mensaje». Y su cuenta corriente, añado.

      Yo sigo con mi ficción, basada en mi experiencia vital, pero «muy poco». Ya digo que aburriría si contara mi vida tal cual…

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