Curiosidades, Despedida, Personal, Redes sociales, Reflexiones

Desconexión.

Hoy, 27 de julio, se cumple un mes exacto del abandono de mis dos redes sociales: LinkedIn y Facebook. Nunca he considerado WhatsApp una red al uso (tengo poco más de 50 contactos telefónicos); jamás he tenido Instagram, y ya había dejado con anterioridad ese pozo iracundo de frustrados y narcisistas llamado Twitter, pero aún seguía conectada al mundo virtual a través de la casa de Mark Zuckerberg (en ningún momento supe qué hacer con la destinada a profesionales).

Y como elegí cerrar de forma «definitiva», Facebook me advirtió que a los 30 días ya no podría recuperar mi cuenta, y que paulatinamente esta iría perdiendo todo su contenido para siempre jamás, lo cual me pareció ma-ra-vi-llo-so (la del dedo dixit). No he vuelto a entrar, a pesar de algún que otro día de tentación, y ahora -supongo- la desconexión de ese mundo simulado es completa, lo cual supone un alivio.

No advertí de mi marcha porque es como decir que dejas la escritura: todo el mundo se opone a tu decisión. Los que dicen quererte, y los que sabes que no. Los que te han apoyado en algún momento, y los que se alegran de tu retirada. Los que acudieron a tus actos literarios (con más o menos voluntad), y los que jamás pensaron hacerlo… Pero anuncias que te vas o que lo dejas y todos corren a llevarte la contraria, animándote a continuar. Ahí forman piña. El porqué -cuando a la mayoría le importas un bledo, en el mejor de los casos- constituye otro de los muchos enigmas que me persiguen…

La prueba de la hipocresía social, ese arte que tan mal se me da y que tan imprescindible resulta para conquistar ciertas metas, es que han sido tres personas contadas las que me han echado de menos en sus pantallas: mi amiga Jana, su hermana Isabel, y un señor (P. A.) al que solo trataba en Facebook, que incluso se tomó la molestia de escribirme un correo electrónico para saber qué había pasado. Yo tenía más de cien «amigos» allí…

Por eso hoy, lejos de querer recuperar cuenta alguna, me reafirmo en mi abandono, tanto de las redes como de la escritura profesional, y recalo donde puedo ser yo: aquí, en esta humilde página que me permite seguir contando sin trucos ni tratos. Sin trampas ni cartones. Sin falsedades, vendedores de humo, vírgenes, Santos, sermones, indirectas, políticos, misóginos, supersticiones, conspiraciones, bulos o gatos.

margadecala.com

Gracias por seguir estando.

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5 comentarios

  1. Sergio Ramos

    Es una verdadera pena, no que hayas desconectado, sino que no exista un mínimo de tacto, ética, etc.., en las redes sociales, por ello entiendo tu desconexión. En mi caso desde mi ‘balcón’ me ha sorprendido ver, con amargura, que no significaba nada para esa persona tan especial…ups perdón! Lo importante es que podemos seguir ‘disfrutando de ti’ desde este magnífico blog… 🙂

    1. Y yo de vosotros, claro está. Ahora que paso más tiempo aquí, intentaré que esta página no decaiga, y que trate temas que interesen a quienes la visitan. Queda abierta la ventanilla de «sugerencias». 🙂

  2. Charo Castar

    Marga, me conecto poco a
    Facebook, pero te he echado de menos. No lo dudes.
    Aplaudo tu decisión.Siempre nos queda el teléfono, y lo mas importante, la amistad.😘.
    Charo.

    1. Charo Castaño

      Marga, me conecto poco a
      Facebook, pero te he echado de menos. No lo dudes.
      Aplaudo tu decisión.Siempre nos queda el teléfono, y lo mas importante, la amistad.😘.
      Charo.

      1. Muchas gracias, Charo, por pasarte, por comentarme, y por decirme eso tan bonito… Lo mismo te digo a ti. Un abrazo muy fuerte, preciosa.

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