2 comentarios

  1. Manuel

    Entiendo lo frustrante que resulta enfrentarse a la estupidez ambiental. Y lo difícil que es practicar el autocontrol en esas circunstancias que enumeras. Pero te diré que lo del punto 9 me dejó un poco pensativo. Si al interesado le gusta ver tus piernas… (cosa que puedo entender muy bien), ¿por qué tiene que ser en la presentación de tu libro?¿o será que solo estará dispuesto a asistir a con esa condición…….?
    Lo de leerte ya doy por supuesto que es un imposible para el elemento ese, claro.

  2. Lo más divertido, Manuel, es que quienes sueltan ese tipo de comentarios, ofertas, propuestas, etc., se consideran muy cultos y distinguidos. Realmente no son más que donjuanes venidos a menos que subestiman a la mujer, y que creen pueden engañarla. Por fortuna ni piqué, ni pico, ni picaré. En mis cajones caben muchos manuscritos…

    Quien te quiere leer lo hace sin ningún condicionante. Tú eres un gran ejemplo, y siempre te estaré agradecida. ¡Alguno más hay por ahí! jajajaja… 😉

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