Libros, Literatura, Reseña

“La chica de antes”, de J. P. Delaney.

“La chica de antes” (Debolsillo, 2017) es otro de esos libros que ya leo sabiendo que se convertirán en película. Siempre me ha parecido fantástico que un director de cine, Ron Howard en este caso, quiera dar vida en la gran pantalla a la obra de un escritor. Ni imagino (bueno, sí) la alegría que esa noticia puede causar en quien ha dedicado algunos años de su vida (J. P. Delaney empleó diez) a escribir su historia. Porque leer, leen pocos, pero ir al cine… eso ya es magnificar tus palabras. Eso es traducir a mayores.

La sinopsis dice así:

“Es una casa espectacular. Elegante, minimalista. Toda ella respira buen gusto y serenidad. Justo el lugar que Jane estaba buscando para empezar de cero y ser feliz. Aunque lo extraordinario es que se la ofrecen por un alquiler irrisorio. Solo tiene que completar un peculiar formulario de solicitud y aceptar sin condiciones las reglas impuestas por su propietario y creador, un enigmático arquitecto. Al poco de instalarse, Jane descubre que algo le pasó allí a la inquilina anterior, Emma. Y empieza a preguntarse si no estará repitiendo las mismas elecciones, los mismos errores, las mismas sospechas que la chica de antes. ¿Qué estás dispuesto a aceptar para poseer lo que nunca imaginaste?” (Debolsillo).

El autor adopta una técnica que a mí, como humilde conocedora de este mundillo, me resulta muy complicada, y es la de escribir la misma historia desde varios puntos de vista. Con distintas voces. En el caso que nos ocupa son dos, y así vienen identificadas ante cada capítulo. Llegados a un punto de la novela, estremece esta situación… pero no puedo contar por qué. La escritura es fluida, fácil y amena, dejando pasar las páginas con agilidad e interés. Algún gazapo hay, pero no argumental, que son los más crueles (para todos). Algún recuerdo a Grey y sus sombras también existe… pero ya sabemos que todos bebemos de todos, y que ser completamente originales, romper con los estereotipos, tal vez no brindaría a los escritores (y editores) el éxito que este tipo de lecturas garantiza.

En definitiva, recomendable para pasar un buen rato, aun cuando su final es algo predecible (salvo en un punto autobiográfico que tampoco desvelaré), y no arriesga (lástima) para no escandalizar. A veces echo en falta esos finales tipo “Seven” que tan mal cuerpo dejan, y tanta valentía demuestran. ¿Qué estaríamos dispuestos a escribir para que nos leyeran quienes nunca imaginamos…? Ahí lo dejo.

¿Quieres compartir?Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

Dejar un comentario

Los campos obligatorios están marcados*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.