Cartas, Concursos, Ficción., Futuro, Romántica, Semibiográfico, Sueños, Vida

«Nuevos sueños».

Como penúltimo resquicio de la escritora que fui, os dejo esta carta de amor titulada «Nuevos sueños», con la que participé en el XXIII Certamen Cartas de Amor Villa de Mijas. Ya conocido el Fallo (no ha habido suerte una vez más), puedo dejar sus líneas en el mejor sitio posible para ellas: mi página. Ojalá a vosotros os guste. 

«Querido mío:

            Juro por Dios Santo que jamás pensé en escribir esta carta de rendición, y que en absoluto pude sospechar este deseo frecuente de ir a buscarla, tocarla, acariciarla, y sentir su aroma como tú te complacías en hacer. Juro por lo más sagrado, que de ningún modo imaginé volverme tan loca por ella como tú lo estabas, pues hasta ese día en que todo cambió, la acomodada inquilina solo me procuraba un irritante dolor de cabeza.

            Y era tanto tu afán, tu devoción, que hasta le escribí y dediqué uno de mis cuentos, con tal de verte sonreír al leerlo. Con tal de observarte fijando la atención en cualquier otra cosa que no proviniera de ella. Fascinado, me hablabas día sí, día no, sobre sus múltiples cualidades, y lograbas ponerme celosa cada vez que la nombrabas para ensalzar sus virtudes, y situarla en lo más alto de tus conquistas, casi –me atrevería a decir- por encima de mí, tu amada esposa.

            Siempre fui consciente de que ella constituía tu primer y más puro amor, y que si yo era inteligente en mi proceder, no debía intentar la comparación de ningún modo, ni siquiera pretenderlo, pues los romances primeros, los agridulces encandilamientos de la juventud, no han de violentarse ni con la mejor de las voluntades, tan sagrada permanece en nosotros su mención. Y así callé, disimulando la competencia creada, cada vez que atendías sus silenciosos requerimientos, y te ibas a la cama, feliz, en su compañía. Entonces, yo cerraba la puerta, bajaba tolerante la cabeza, y os dejaba disfrutar a solas de lo que ayer fue, y aún, a veces, era.

            Pero quiso el destino que un mal día te perdiera, querido mío, y de ese modo quedara sola con tu evocación y su presencia. Fue entonces cuando –a fin de sentirte próximo- me acerqué con mis ojos más niños a tu venerada colección de cómics; ojeé alguno de sus mágicos títulos, y me enamoré de toda ella tan perdidamente como lo habías estado tú. Huelga decir que gracias a su existencia hoy te recuerdo más, y mejor.

            Queda tranquilo en el cielo que mereces; da las gracias a Stan por estos mis nuevos sueños, y reserva para ti mi más fantástico beso».

 

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2 comentarios

  1. Juanjo Rey

    Por ser quien soy, conforme leía, intuía. Finales inesperados que dan brillantez a tus escritos y emoción que debo contener, no sin esfuerzo, cada vez que leo algo tuyo.

    1. Gracias, Juanjo, por regalarme uno de esos comentarios que tanto bien me hacen. Gracias, siempre. 😉

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