Mis libros, RELATO "LA FLOR CONTADA"

PRESENTACIÓN (La Flor contada).

Yo soy… bueno, ya os lo diré. ¿A qué las prisas? Nunca fueron buenas consejeras y quiero hablaros con la parsimonia de quien tiene todo el tiempo del mundo y ve llegada la hora de que vosotros, ínfimos seres humanos que habitáis la tierra, seáis conscientes de la verdad. La verdad sin paliativos.

Lleváis toda vuestra existencia confiando en multitud de dioses, primero, y en uno solo después: lo denomináis y le clamáis a vuestro antojo, según la procedencia de cada cuál; lo vestís conforme a vuestro parecer y semejanza, que resulta siempre más cercano. Más real. Pase lo que pase, suceda lo que suceda en vuestras cortas vidas, siempre atribuis a la deidad que profesáis los calificativos de bondadoso, piadoso, protector, generoso, amoroso y justo. Padre benefactor y Señor Creador. Omnisciente progenitor de cuanto bicho viviente figura en el planeta y más allá… seres humanos incluidos.

Debo confesar que, al principio, me provocaba tiernas carcajadas de condescendencia vuestra pueril ingenuidad. Algo así como cuando un padre ve a su criatura equivocada, pero graciosa a un tiempo. Enquistada en su error y por ello mismo tremendamente hilarante. Mi rato de burla es equivalente a miles de años vuestros de sufrimiento y trifulcas, tenedlo en cuenta. Es por esto mismo que, ya cansado de veros errar (y con suficiente dolor de quijadas), vengo a puntualizar unas cuantas cosas para, a la postre, haceros una presentación.

Primero: Nada ni nadie os está protegiendo. A estas alturas de vuestra existencia, no debería hacer falta ni decirlo. Pertenecéis a un repetitivo ciclo vital, que se renovará hasta la extinción del astro rey. O hasta que yo me aburra de jugar, claro está.

Segundo: No obstante lo anterior, existe algo superior a vosotros, arrogantes animales de cuestionable inteligencia. El probable cariño que se os pueda tomar como Ser Supremo, no compensa la iniquidad y estupidez de vuestras acciones. A veces me siento sobrepasado y eso me rebela. No va a poder ser.

Tercero: La tan cacareada bondad del ser humano no os corresponde como atributo propio de organismos vivos. De igual forma,  no le pertenece a las plantas o a los irracionales. Solo se trata de un primitivo instinto de supervivencia y autoprotección que os lleva a cuidar los unos de los otros por el propio bienestar individual. A veces, incluso eso olvidáis y os enzarzáis en guerras infinitas de destrucción colectiva. Un método como otro cualquiera de selección natural. Desde mi punto de vista, no está mal del todo, añado.

Cuarto: Rezáis cada uno a quien le apetece, confiando en la Fe sin saber muy bien la razón. Necesitáis de la trascendencia que habéis ido moldeando a través de los tiempos, para lograr subsistir en un mundo inhóspito, incoherente, plagado de sinsentidos y sinsabores, injusto y cansino por demás.

Quinto: Nunca os habéis hecho la pregunta correcta. La pregunta que os llevaría a mí y a mi identidad. El planteamiento definitivo. El pensamiento que lograría responder a todas vuestras innumerables cuestiones vitales: quién, por qué, para qué… Hoy he tomado por unos minutos todos vuestros canales de conexión para llamar la atención del mundo de forma global y definitiva. No me veis, pero me escucháis. O eso espero al menos.

¿En serio jamás se os ocurrió pensar que fuera la Maldad, y no la Benignidad de un presunto salvador charlatán, vuestra auténtica progenitora, dadas vuestras conductas y modos de comportamiento terrenal?

Controversias aparte, ha llegado el momento de mi presentación: hijos míos, a pesar de todo os estimo como Creador vuestro que soy. Saludad a vuestro Padre.

Saludad al Diablo.

 

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