Ficción., Recalato

«Un placer para la vista».

Cuando acabes la dejas fuera, al aire libre, que respire y asiente su rosáceo natural; tan hermosa como está que da gusto mirarla y recrearse, para luego entornar los ojos y fantasear con cada pliegue y detalle, sus recovecos, sus luces y sus sombras, su adictivo aroma… Me va a dar igual que me digas lo de siempre: que a tu severa madre no le gusta que lo hagas, y mucho menos que la enseñes, pero soy tu mujer, Diego, y llevo razón cuando afirmo que esta última pintura es tu obra definitiva, y que la Orquídea Mariposa nos hará ricos.

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