Ficción., Recalato

«No me olvidéis».

Nos apenó que no le quedara ni un recuerdo para rellenarlas, con lo que había sido la Yaya, tan culta, tan buena cocinera… y sin embargo ahí estaba: perdida ante un ridículo puñado de alcachofas. Las nietas, entonces, decidimos preparar el plato, entre las protestas de quien –orgullosa- se negaba a claudicar.

-¡Aquí están las alcachofas! –anunciamos satisfechas algo más tarde, mostrando la bandeja. Aún con el ceño fruncido, nos miró y nos regaló un último chispazo de luz, que prometimos recordar:

-Aquí en Andalucía, niñas, se llaman alcauciles, palabra proveniente del árabe hispano al-qabsíl, y esta del mozárabe kapicéla. Por vuestra abuela: no lo olvidéis.

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