Ficción, Recalato

«Preciosa».

 

A pesar de que Angustias se sabía escasa de gracia y belleza, pues su madre -resentida vital- así se lo recordaba a menudo, guardaba en el fondo de su alma ese deseo: el anhelo de ser apreciada y valorada. Pero la que le dio la vida siempre que la miraba la designaba “fea” e “inútil”, inyectando los apelativos en la propia niña, y contagiando a su entorno.

Por eso, cuando Angustias se tornó madre, elevó su frustrado deseo y lo convirtió en objetivo personal: a su niña, fuera como fuese, todos la llamarían Preciosa. Tal y como la bautizó.

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4 comentarios

  1. Manuel

    No obstante es altamente problemático que a uno (o una, en este caso) le pongan un nombre, que expresando una cualidad resulte que ésta esté ausente en la persona…………………….puede ser incluso muy cruei.

    1. Puede ser, sí: hay mucho gili… suelto (solo hay que darse un paseo por Twitter).

      Yo tuve una profesora que se llamaba así, y siempre me pareció maravilloso que su madre eligiera ese nombre para ella. No era precisamente una belleza, pero tenía tal personalidad y tal seguridad en sí misma que a nadie le chocaba que se llamara Preciosa. Le iba genial.

  2. Manuela

    Recientemente he conocido a una mujer que se llama Dulce, un nombre precioso, como lo es Preciosa, pero haciendo referencia a lo que comenta Manuel, a veces un nombre puede resultar paradójico con el tiempo. En el caso de Dulce, es más preciosa que dulce Ahora solo espero que ella no siga tu web:y lea este comentario D .D

    1. ¡Al menos es preciosa! Ay… yo siempre quise ser dulce, incluso sin mayúsculas, pero no hay manera… Al final, siempre me sale la Antonia que llevo dentro. 😀

      ¡Gracias por la visita, preciosísima! 😉

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