Mis libros, RELATO "LA FLOR CONTADA"

SOLILOQUIO (La Flor contada).

Te sabes perdida de antemano en este juego que tú quisiste empezar: el del amor.

Te sabes desahuciada de la enfermedad de tu alma y aun así agradeces a Dios -tú que no crees- el haber encontrado a ese hombre. Al hombre.

Te sientes afortunada porque pocos conocen en esta vida lo que hay más allá de lo terrenal. Porque pocos pueden siquiera soñar con la eternidad y la gloria sin haber muerto, y tú lo sabes de primera mano.

Te sientes tan tocada por la mano del Cielo que temes a diario que algo perturbe la felicidad que posees. Sueles contar lo desdichada que eres, lo incomprendida, lo desoída… para que nadie te envidie -¡tanto lo hacen!- y así mantener a salvo el tesoro de lo imposible.

Te ves tan rica, sin moneda alguna, que siempre hablas de lo mucho que te gustaría hacer este o aquel viaje para poder desconectar de la rutina maldita, sin que nadie sepa a ciencia cierta lo mucho que tú amas esta cotidianeidad perfecta.

Te ves tan completa, tan terminada, tan realizada, que te inventaste una afición que nunca lograra un éxito seguro, ya que así podrías ser la desgraciada sin causa que nadie querría suplantar. Pero los encelas…

Te sabes perdida de antemano en este juego que tú no puedes terminar: el del amor, y no puedes hacerlo por una simple razón. Estás desahuciada. Te sabes enferma de sentimiento por él. Ansías cada paso que aseguras ver, y cada recuerdo suyo que te implica.

Te sabes aún llena de su dulce veneno, y mueres por él; por eso escribes cuando no recibes sus antiguos mensajes, para besar con tus letras su memoria y evocarle vivo.

Porque él sigue vivo. Y tú, diga lo que diga la inasequible envidia de los ignorantes, no estás loca.

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